jueves, 8 de abril de 2010

sólo por escribir algo

Yo no sé si he estado enamorada. Según una psicóloga no se puede sentir amor por una pareja sino hasta después de los 21 años, pero según los poetas, el amor no tiene edad.Y honestamente me gusta más escuchar poemas que argumentos "científicos" que tratan de buscarle explicación a algo que simplemente no la tiene. Sí, ya sé, me caracterizo por dar ese tipo de explicaciones, pero quizá es porque evado lo que siento tratando de racionalizarlo demasiado, y ocultándolo con un lenguaje frío e insensible que a veces os hiere o hace pensar que nada me importa y nada me duele.

La mayoría de las veces, escribo no por necesidad de ser analizada y se me diga lo que opinan de mí, no me importa más percepción sobre mi persona que la mía, es más como por creer que alguien leerá las cosas y se identificará con ellas o comprenderá el real sentido de lo que quiero decir. Pero supongo que las letras son como pinturas, cada espectador le encuentra el sentido que quiere y logra externar sus propias proyecciones, pero no siempre las que el autor intenta expresar.

En algunas ocasiones escribí cuentos, me inventé personalidades, novios, amigos y familia, redacté historias y todos esos divagues y delirios que ya saben que he escrito (aunque no todos publicados) en busca de aparentar ser algo que no soy, como... quizá atrevida de más, segura de mí, aventada, mil amores, sana, calmada, ñoña, estudiosa y cursi o fría según la situación.

Sigo teniendo el mismo sueño que comenzó hace 5 años, sigo buscando lo que perdí. A veces sé qué es, otras lo olvido y nada entiendo, se pierde la razón entre recuerdos raros y uñas mordidas. 

Me duele saber que la mitad de mi vida ha sido trasgiversada por mi memoria, y que ésta me inventa futuros que no llegan y lastiman por su ausencia, por darme cuenta de que no he sabido dirigir mi vida hacia el futuro que planteo en la imaginación, por tenerlo todo y a la vez nada, pues de nada sirve que te llenen la cartera cuando tienes vacío el corazón.

...

sábado, 3 de abril de 2010

Ella en mis brazos, yo en los tuyos.

Soñamos con ustedes, nos hacen falta. Ella dice haber soñado que él le tomaba la mano y le brindaba compañía. Yo sólo soñé que llamabas a casa para saber cómo estábamos. Te extraño.

No tienes idea de la falta que me has hecho. No tienes idea de lo que daría por un abrazo, un "todo va a estar bien" y un beso en la frente.
Hay tantas alegrías que me habría gustado compartir contigo, como el nacimiento de Carlitos, la llegada de Ian, mi mudanza a Cuerna, el auto, los viajes, los buenos libros, que ya me llevo bien con mamá, el cine, las comidas, mi dejar de hacer berrinches, lo tolerante que me he vuelto, que ya no soy mandona (aunque creo que eso te gustaba), etc. Y las veces que me hizo falta hundir en tu pecho mi cara llena de lágrimas: la partida de mi hermana, el desorden alimenticio, la soledad, los abandonos de mi padre, el miedo de andar sola por las noches, las rupturas del corazón que aparento no tener, los secretos que a nadie puedo contar, los fines de semana sin qué hacer, y ahora... mi Teresita en el hospital. Pensar en la enorme posibilidad que existe de perderla en un tiempo no muy lejano me hace sentir algo vacía, y abrazo a mi mamá, a mi hermano y a mis tías, pero no nos consolamos, todos estamos igual de tristes, todos estamos perdidos y pendientes sólo a lo que ella pueda desear para hacerla sentir un poco mejor. Robarle sonrisas e historias alegres y darle un poco de comodidad a su cadera rota es lo único que nos hace sentir que hacemos algo por ella. Nos duele que le duelan sus piernas, que quiera quitarse el suero, la sonda y las vendas, y que quiera levantarse sin poder hacerlo. Nos duele que le duela y no poder quitar el dolor. Nos duele no poder consentirla como ella lo hacía con nosotros. Nos queda llenarla de besos, darle sus alimentos, acariciar su entumido cuerpo, decirle que la amamos y hacernos fuertes frente a ella aunque al salir del hospital el llanto quiebre nuestro cuerpo.

Yo no quiero que regreses, no pido volver a lo que fuimos, no quiero manchar tu felicidad, sólo quiero que me abraces, y en tus brazos me dejes llorar, pues no ha habido más cuerpo que me de seguridad.

martes, 30 de marzo de 2010

Cuando comience a llorar

Teresita ya casi se va, hace dos semanas me ha regalado sus aretes y ha llorado su soledad.
Teresita se ha caído, pronto dejaré de escuchar sus constantes preguntas e informes.
Teresita se me muere, te voy a necesitar...

lunes, 29 de marzo de 2010

Hazte admirable sin ser invasivo... sólo así, así no me asustaré aunque tenga miedo.

domingo, 14 de febrero de 2010

Que nadie me vea

No, no fumo. A veces prendo los cigarros solo para ver las formas del humo y oler la combinación de su aroma con el mío en mi ropa. Esa mezcla me hace recordar muchas cosas que odiaba y terminé por extrañar, como  los desvelos, las fiestas, el aliento, la ropa que no es mía, las discusiones tontas y la apariencia de lo que no éramos.
Me gusta oler y recordar y pensar, aunque me aterra pensar que sigan pasando así los diciembres, y que los festejos de abril pasen sin juegos o besos en mi alberca.¿Cuánto tiempo faltará?

domingo, 31 de enero de 2010

miércoles, 27 de enero de 2010

Con temor a la ansiedad

A la Lola
porque se me ocurrió

Pasé más de 10 minutos buscando la cajetilla de cigarros de bolita que compramos hace no sé cuántos meses (no sé qué quiera decir eso). Cuando al fin la encontré, tomé el penúltimo (el que queda lo guardo para tí, para cuando vengas a Cuernavaca). Corrí al baño, pues odiaría que el departamento así de bonito se llene de humo y olor a cigarro. Me encerré y coloqué el cenicero en el borde de la ventanita, acto seguido, me puse a pensar en tí, en que te extraño con todo y mentolados (jaja), en cuánto bien me ha hecho tenerte cerca los últimos meses, en todas nuestras locuras y secretos compartidos, en lo tanto que nos han hecho llorar, en la Biología y en la admiración que tenemos hacia Ivan. También pensé en Mari, en lo mucho que nos emocionamos cuando creímos haberla recuperado y lo tristes/enojadas que nos pusimos al ver las lianas que le ataban sin permiso a compartir palabras y tiempo libre con nosotras.

Ahí encerrada en el baño se me ocurrieron muchas cosas que no puedo recordar, las olvidé mientras apagaba esa cosa que hace daño. Guardé la cabeza del aire que me daba por la ventana, vi las llaves de la regadera y abrí la cortina un poco mareada, activé el deodorizante, salí del baño y fui directo a tirar lo que quedó en el cenicero. Confundida, creí que te burlarías de mí por no saber si las cenizas se tiran en la basura orgánica o en la inorgánica. Corrí a la computadora antes de poder olvidar por completo lo que tenía ganas de decir, pero ya era muy tarde, tantas ocurrencias son difíciles de recordar cuando hace frío y miras por una ventanita el faro de un edificio. Quería decirte muchas cosas, sin embargo, creo que todo se resume en un:

 "Gracias amiga, gracias por tus años de amistad, por tu confianza y tolerancia. Te quiero, te quiero harto."

martes, 26 de enero de 2010

Mi cuerpo me hace llorar.

Creo que para mi cuerpo las noches son lo más difícil, se llena de ansiedad y mi mente lo obliga a dormir, más vengativo es este inquieto, pues a veces, cuando mi mente despierta en las mañanas antes de que el despertador pueda sonar, me encierra en él, hace pesados a mis párpados y no me deja moverle para levantarme al día. Yo no sé qué es lo que le pasa, pero a veces me hace llorar.

Mi cuerpo me hace llorar, me encierra aún con claustrofobia, se termina mis cartílagos y guarda energía de más. Yo ya no sé qué hacer, le visto con ropas finas, le arreglo su cabello, le aplico cremas caras, lo acaricio y le doy bien de comer.

Mi cuerpo me hace llorar, creo que a veces le falta descanso, otras más el frío le da, pero no entiendo, no sé por qué me hace así sollozar.

Mi cuerpo me hace llorar, lo debo llevar a nadar, pero por más amor que yo le brinde... tal vez quiera el de alguien más

Mi cuerpo me hace llorar, mas ¿cómo le explico que aquel que tanto le quiso, nunca más vendrá a tocar? y ¿cómo le digo que si sigue haciéndome triste... nadie ya vendrá jamas?

Mi cuerpo me hace llorar... y aunque es mío y deba amarlo, hoy lo quiero desauciar.
Mi cuerpo me hace llorar...

viernes, 6 de noviembre de 2009

Otra vez mamá.

Otra vez no me gusta que me abracen ni que me toquen.
¡Me siento invadida!
Me da miedo que en un abrazo alguien toque mi corazón y lo cargue y lo juegue y se rompa. O que de tanta presión que no he permitido salir, éste estalle al primer contacto y entregue todo lo que ha reprimido así sin analizar, sin fijarse en quién, sin medir el cuánto, sin pensar el cómo.
Que no me abracen mami, que no me abracen a menos de que tengan buena pinta, sean inteligentes, tengan buena ortografía, que hablen bien, y sobre todo, que me quieran en serio. No dejes, no no dejes mami que se me acerquen los que solo vienen a jugar, los que quieren solo sexo o simplemente besar. Ya me cansé madre, me cansé de ser atracción del cerebro disfuncional y de los cuerpos hormonales, ¿por qué no simplemente puede pararse frente a mí alguien que valga la pena y que me diga "hey, soy yo, yo te quiero deveras"?
Mas no permitas mami que mi falta de afecto me haga ser conformista en brazos de quien me dé solo un poco de lo que yo deseo, no quiero sobras de tiempo ni migajas de afecto. Diles que se vayan, ¡que se vayan si no me dan más!, pero tampoco que me asfixien, que me dejen respirar.
Tengo miedo mami, hoy, tengo miedo de abrazar.

miércoles, 21 de octubre de 2009

URGE

Nueva desilusión amorosa. Ya extraño eso que se siente cuando llega una canción, extraño extrañar, poner cara de idiota enamorada, el rápido latir del corazón nervioso, la emoción antes de la cita, los besos sin fin visible, adicción a nuevos brazos, decir todo con miradas, entender y que me entiendan sin palabras, sentirme tierna ante los ojos de quien desea protegerme, mensajes cariñosos, llamadas de conferencia... tantas cosas.
Me puse a pensar que tengo una vajilla para 6 personas que no me visitan; tengo una cama matrimonial que solo se destiende a la mitad, una caja de harina para hot cakes en el desayuno y un clóset medio desnudo.
Estoy aprendiendo a cocinar y a limpiar tanto que a veces me sorprendo siendo toda una ama de casa.
Me falta quien se siente a comer conmigo cuando inconscientemente preparo dos porciones, alguien que me abrace y me ayude a destender la otra parte de la cama y en ella quiera el desayuno, alguien que le robe al clóset su vacío, que me ayude a cargar el garrafón, que componga la llave del agua, que mueva el refri cuando estoy limpiando, que me acompañe al súper, alguien que se ría, me bese y seque mis lágrimas cuando lloro en el cine, que bese mis dedos cada vez que los corto mientras pelo alguna verdura o pico la carne, que me quiera a pesar del extraño sonido de mis estornudos y la sonora carcajada de mi alegría, que me apriete más la mano cada vez que tropiezo, que baile conmigo, que me haga decirle que lo quiero con los ojos, que me robe los miedos y los tire a la basura, que me lea, que me escriba, que me exija espacio y me lo dé.
Quiero a alguien, alguien que me diga esto que yo misma ahora siento por mí:
Te quiero aunque te muerdas las uñas,
aunque me tengas alergia,
y aunque tu piel tenga arrugas.
Te quiero aunque me digas mentiras,
aunque te arranques el cabello
y aunque antes de dormir te pongas tantas cremas.
Te quiero a pesar de lo que digas,
a pesar de tus ideas
y a la extraña relación de dependencia que con tu madre llevas.
Te quiero con todo y tus poemas,
con tus cuentos, canciones y dilemas.
Te quiero porque eres tú,
te quiero porque me quieres,
te quiero porque me aceptas.
Te quiero con tu excesiva paranoia,
con tus enfermas preocupaciones
y tu entera inteligencia.
Te quiero a ti y a tus grandes cejas,
a tus aún intocables pechos,
a tus antojables labios y a tus blancas piernas.
Te quiero con pucheros y sonrisas,
con tu claustrofobia
y con tus lágrimas después de las cosquillas.
Te quiero con tus catarsis diarias,
con tus gritos,
con tus batallas.
Te quiero cuando hablas sin pensar,
cuando en silencio hablas
y cuando pensando te callas.
Te quiero mientras me miras,
mientras me lees con la mirada y adivinas lo que pienso
y no lo dices, me besas calmada.
Te quiero cuando estudias tan dedicada,
cuando amas más a tu libreta que a mi mano solitaria.
Te quiero a todas horas,
te quiero de tantas formas
que no me alcanzan las palabras.
Y quiero verte crecer, mirarte así y poder decirte siempre... te quiero.