martes 24 de noviembre de 2009

Fragmentos de textos incompletos

Es fácil jugar cuando no incluimos los sentimientos, pero cuando de momento nos damos cuenta de que éstos intervienen, el juego debería terminar automáticamente por miedo a que algo duela, más no siempre es así.
- Hay que jugar a las luchitas.
- ¡Sale! ¡tu eres un karateka y yo una tortuga ninja!
- Ok, ¡empezamos!
- ¡Iaaa! es que te tiraba en el pasto.
- ¡Zae! pero yo me levantaba y te daba una super patada noqueadora, ¡zaeee!
- ¡Mamáaa! miralooo, estabamos jugando de a mentis y me pegó en serioooo. Me dolióoo. ¡Ya no juego!

Tal como los niños juegan, a veces nosotros nos arriesgamos a tener encuentros divertidos con otras personas, vivencias de las que solo esperamos aprender algo nuevo, y tal vez, saciar momentáneamente alguna necesidad de afecto, pero, ¿qué ocurre cuando inevitablemente se rompen las reglas, cuando nos encontramos imposibilitados de dormir por estar bajo la tierna contemplación de quien de vez en cuando se encuentra a nuestro lado?

La niña del diálogo anterior pareció no soportar ni el primer golpe doloroso, sin embargo hay quienes tienen un umbral de dolor más amplio y se divierten soportando unos cuantos golpecitos más. A mí aún no me duele, pero la luz amarilla indica prevención, y ahora que ha llegado la luz roja, me he de detener. Imagino que la adrenalina de pasarse el alto con todos los riesgos de tener y/o causar un accidente debe ser aún más emocionante, mas prefiero esperar a que encienda la luz verde. No quiero chocar, no quiero lastimar ni ser lastimada…



Me resulta casi imposible dormir contigo a mi lado. Abro los ojos creo cada hora y ahí te veo, también con los ojos abiertos, mirándome o acariciando mi cara como si fuese algo demasiado tierno, es así como te descubro queriéndome sin palabras, y me llena el corazón, pero mi mente se preocupa, nos dice a mí, a mi cuerpo y a mis sentimientos que no debemos querer, que es ahora el preciso momento para terminar el juego de experimentos que comenzamos hace apenas 3 meses porque se ha salido de control. Nos dice además, que ya no llamemos ni escribamos, que no besemos, que no te extrañe ni te piense ni te abrace. Y me asusta, porque me dice que después podría llorar… yo ya no quiero llorar, los llantos me duran mucho, me lastiman la garganta, me deshidratan, me engordan de ansiedad y traen ardor e hinchazón a mis ojos…

viernes 6 de noviembre de 2009

Otra vez mamá

Otra vez no me gusta que me abracen ni que me toquen.
¡Me siento invadida!
Me da miedo que en un abrazo alguien toque mi corazón y lo cargue y lo juegue y se rompa. O que de tanta presión que no he permitido salir, éste estalle al primer contacto y entregue todo lo que ha reprimido así sin analizar, sin fijarse en quién, sin medir el cuánto, sin pensar el cómo.
Que no me abracen mami, que no me abracen a menos de que tengan buena pinta, sean inteligentes, tengan buena ortografía, que hablen bien, y sobre todo, que me quieran en serio. No dejes, no no dejes mami que se me acerquen los que solo vienen a jugar, los que quieren solo sexo o simplemente besar. Ya me cansé madre, me cansé de ser atracción del cerebro disfuncional y de los cuerpos hormonales, ¿por qué no simplemente puede pararse frente a mí alguien que valga la pena y que me diga "hey, soy yo, yo te quiero deveras"?
Mas no permitas mami que mi falta de afecto me haga ser conformista en brazos de quien me dé solo un poco de lo que yo deseo, no quiero sobras de tiempo ni migajas de afecto. Diles que se vayan, ¡que se vayan si no me dan más!, pero tampoco que me asfixien, que me dejen respirar.
Tengo miedo mami, hoy, tengo miedo de abrazar.

domingo 1 de noviembre de 2009

Lo que resta del año... y un poco más.

7 y 8 de noviembre - Fin de semana en el DF!!: leve tour y examen de admisión (qué miedoo)
14 de noviembre - Práctica en Pueblo Nuevo, Mor. (clase de ecología que arruina mi vida!! iak)
19 al 22 de noviembre - Práctica en Coyuca de Benitez, Gro. (clase de cordados :D me gusta!!)
26 al 29 de noviembre - Práctica en Veracruz (clase de fisicoquímica, shh, ya olvidé el 5.3)
3 al 6 de diciembre - Casita!!! (mami seguro te veré con más amor)
10 de diciembre - Bienvenidas sean las vacaciones :D
16 de diciembre a 16 de enero - NY (ahi te voy mi Frijolita hermana :D)
Extrañenme mucho mucho mucho requeteharto, que yo los extrañaré.

sábado 31 de octubre de 2009

No pasó

Colgó el teléfono de forma brusca después de decir:

- No, tu quédate los anillos. Yo espero. Si un día en serio decides que más no
quieres conmigo, entonces vienes y me los devuelves o me los envías, o me
llamas para decirme que los has tirado a la basura.

Acto seguido, comenzó a llorar, le dolían la garganta de soportar la voz, los ojos reteniendo lágrimas y el corazón cargado de rencores por promesas no cumplidas y berrinches de ella misma.

Pasó el tiempo, y un día, después de vivir un terrible turno en la escuela, borrachos en el autobús y algunos gritos de su padre, llegó a casa de su madre, quien le extendió un sobre blanco, no tenía números ni nombres que dieran una pista sobre el autor de su entrega, mas ella sabía...

Abrió el sobre, no había carta ni recadito, nada, solo dos anillos de oro: compromiso y matrimonio. Todo totalmente anulado, todo perdido, los puso en su mano, y aún con la incomódidad los vistió un año, como advirtiendo a quien mirase "no te puedes acercar".

Ayer los encontró, no dolió, dio nostalgia, como encontrar un juguete viejo que se creía perdido, los miró con ternura, convertidos en un juguete que ya no se puede jugar, no consideró ponérselos, los guardó en el mismo lugar y besó a quien la miraba.

jueves 29 de octubre de 2009

Mi abuelita n_n

No abuelita, no tengo novio ahorita.
Sí abuelita, pronto, no te preocupes.
No abuelita, no sé si me voy a casar, pero lo dudo.
No abuelita, no pienso en hijos ahorita.
No abuelita, ningún favor.
Sí abuelita, me faltan muchos años de estudio.
Sí abuelita, es mejor ser comida por los libros que por los hombres, tienes razón.
Sí abuelita, la virginidad, yo la cuido.
No abuelita, el del peinado raro es mi amigo.
No abuelita, tampoco, el güerito... no, no es mi amigo, pero tampoco mi novio.
No abuelita, el chaparrito menos.
Sí abuelita, estaba bien guapo.
Sí abuelita, yo también extraño a mi abuelito.
Sí abuelita, que descanses.
Sí abuelita, yo también te quiero.

miércoles 28 de octubre de 2009

Que alguien me explique :S

«Susto y espanto explican una consternación del ánimo ocupado de pronto por un objeto o accidente imprevisto. La diferencia que hay entre ellos es que susto es análogo al miedo; el espanto, al horror o a la admiración. Un sueño horroroso espanta a un hombre que no tiene miedo. Un pequeño ruido asusta de noche a un cobarde. La inesperada explosión de una mina volada puede espantar a un soldado, el cual se avergonzará de decir que se asustó, porque este efecto supondría miedo.»
José López de la Huerta


Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L.

martes 27 de octubre de 2009

Carta chafa de niña cursi

Ayer cumplí 15 años y mi mamá me dejó llegar hasta las 10 (obvio estuve contigo =D), por lo regular debo estar en casa a las 8 cuando salimos o voy con mis amigas, bueno, menos cuando voy a las tardeadas porque entonces mi papá va por mí a las 11, aunque luego me regaña por bailar con blusas pegadas y cortitas.
Mi fiesta familiar es mañana, y la de amigos pasado mañana ¿irás?, espero que sí, aunque hoy me desilusioné un poco de tí cuando no me defendiste en frente de tus amigos, yo no me había dado cuenta de que por mi blusa se notaba que tenían frío mis bubis, y ellos solo miraban y reían, pero tu no dijiste nada =(. Me hubiera gustado que me abrazaras, me dieras tu chamarra o me sacaras de la cafetería donde estábamos. Tal vez no te importa porque aún no te permito tocarlas, dirás que no son tuyas, que no te importan, pero debes entender que tengo miedo, acabo de cumplir 15 y aún no me siento lista. Ya sé que Edgar y Eunice seguido van a los jardines de atrás de la escuela y se tocan, pero ella siempre ha sido una loca, y yo no quiero ser así, qué tal si me pasa como a Gaby, que dejó que Jorge le hiciera cosas y al día siguiente la botó y le contó a toda la prepa lo que había pasado (y no digo que seas como él). Así que no, te quiero mucho, y he pensado que si con alguien quiero mi primer faje y perder la virginidad algún día, es contigo, pero todavía no.
Espero leer esto no te robe mucha atención en clase (aunque sé que nunca haces caso jaja).
Te veo en el receso ¿¿si?? me esperas en la jardinera.
Te quiero mucho mucho mucho.
Besos: muak muak



Mina

lunes 26 de octubre de 2009

Diciembre llegará

Acabo de despertar. Soñé contigo, que al fin era diciembre y llegaba con emoción a verte al país en el que estás. En el camino del aeropuerto hacia tu casa pasábamos por restaurantes y tienditas, y nos enfrentábamos a dulces, antojos y chucherías, y una a la otra nos decíamos “no”. Llegamos al lugar en el que vives, dejamos mis maletas en el piso de tu cuarto y me asomé a la ventana, luego volteé, te vi paradita, mirándome aún incrédula de mi presencia, y no pude evitar abrazarte con una fuerza indescriptible, rompiendo en llanto al decirte "I’ve really missed you". Lloramos como nunca, así, abrazadas, sabiendo cuánta falta nos hacía estar juntas. Creo que te abracé preocupada, con miedo a perderte, feliz de volver a verte... Y aún con toda mi ansiedad desperté tranquila, porque ya faltan menos días. ¡Ya faltan menos días!


Te quiero hermana.

domingo 25 de octubre de 2009

Para mí

Contrario a lo que creías ya me tenías ganada. Aún con mis anchas barreras, mis enormes berrinches y mis fingidas groserías, me tenías toda descubierta. Miedo es lo que tenía, lo que tengo. Miedo a entregar más de lo que debo o recibir más de lo que puedo, miedo de tener y no saber qué hacer con lo que más deseo.
Y ahora vuelves aún herido, con más ganas y deseos de ser aquél que yo imagino en mi ventana y con helados en la mano.
Yo vuelvo a pensar en aquella tonta mujer de mala ortografía, ternura forzada y falsa inteligencia, ella, a la que la naturaleza le dio mi voz y mi cuerpo, ella que tiene a quien yo no, no sé si por mi exigencia o por mi conformismo.
Hace rato estaba acostada acariciando mi cabello, imaginando que la mano que me acariciaba no era mía sino de alguien más. No logré ponerle un rostro fijo a ese alguien, aparecían varias caras que no me llenaban y mi mente las fue botando hasta que decidí dejar de pensar, entonces voltee y ahí estabas, mirándome como si supieras que te necesito, diciéndome tonta con los ojos, como burlándote de la ternura que te provoca el que no me atreva a hacer todas las cosas que dije haría cuando te dejé y de lo cabrona que no puedo ser. Y no sé porqué, pero sentí (aún después de parpadear y perder tu imagen), que este espacio y este tiempo (sin importar la distancia) no podrán matar la conexión que todavía siento, fina y delgada, pero fuerte. Esto ya no duele, ya no me hace sufrir, pero hace que me pregunte "¿hasta cuándo?", sí, ¿hasta cuando seré capaz de dejar entrar a alguien más?, ¿hasta cuándo llegará quien sea capaz de romper sin lastimar?, ¿hasta cuándo podré decir "me he vuelto a enamorar"?
Me enseñaste tanto a cuidarme que me protejo hasta de lo innecesario ¿y tú?, ¿cómo haces para arriesgar tanto?, ¿qué te dio valor para volver a hacerlo? obviamente no fui yo, yo era demasiado exigente contigo, casi tanto como lo soy ahora conmigo. Creo que tu inseguridad, tus miedos y tus poros sucios se quedaron en mi piel y te llevaste lo poco de madurez y actitud extrovertida que quedaba en mí.
Hay cosas que me cuesta mucho trabajo recordar, pero hay otras que más difícil me es olvidar. Tardé diez años para superar la muerte de quien cuidó nueve años de mi infancia, Leonardo García Islas, y dos más superando el duelo de la relación de tres años con Fausto Arreola Zago. Ahora tengo miedo (siempre lo tengo, no siempre lo tuve. No lo tenía cuando esas dos personas estaban junto a mí.), tal vez olvidar se vuelva cada vez más difícil, las rupturas de mi corazón arrastraron mi integridad muy fuerte, obligándome no ha remodelar, sino a reconstruir totalmente mi persona. En ese entonces no quedaron pedazos fuertes de lo que fui, tuve que vender escombros y pedir prestado a mi mamá para comprar material nuevo y crear nuevos cimientos. Sigo construyendo, cada vez trato de hacer paredes más bonitas, que protejan mas no que ahuyenten, colores cálidos, jardínes alegres, ventanas amplias, habitaciones con luz y muebles combinados. Preparo todo para no estar vacía el día que alguien llegue, para tener algo que dar, algo más que solo besos dados por no saber qué decir, algo que sea mío y no se agriete cuando temblores me muevan, que no se hunda cuando las lágrimas inunden mis ojos y que me dé calor cuando el corazón sienta frío. Hoy construyo... para mí.

miércoles 21 de octubre de 2009

URGE

Nueva desilusión amorosa. Ya extraño eso que se siente cuando llega una canción, extraño extrañar, poner cara de idiota enamorada, el rápido latir del corazón nervioso, la emoción antes de la cita, los besos sin fin visible, adicción a nuevos brazos, decir todo con miradas, entender y que me entiendan sin palabras, sentirme tierna ante los ojos de quien desea protegerme, mensajes cariñosos, llamadas de conferencia... tantas cosas.
Me puse a pensar que tengo una vajilla para 6 personas que no me visitan; tengo una cama matrimonial que solo se destiende a la mitad, una caja de harina para hot cakes en el desayuno y un clóset medio desnudo.
Estoy aprendiendo a cocinar y a limpiar tanto que a veces me sorprendo siendo toda una ama de casa.
Me falta quien se siente a comer conmigo cuando inconscientemente preparo dos porciones, alguien que me abrace y me ayude a destender la otra parte de la cama y en ella quiera el desayuno, alguien que le robe al clóset su vacío, que me ayude a cargar el garrafón, que componga la llave del agua, que mueva el refri cuando estoy limpiando, que me acompañe al súper, alguien que se ría, me bese y seque mis lágrimas cuando lloro en el cine, que bese mis dedos cada vez que los corto mientras pelo alguna verdura o pico la carne, que me quiera a pesar del extraño sonido de mis estornudos y la sonora carcajada de mi alegría, que me apriete más la mano cada vez que tropiezo, que baile conmigo, que me haga decirle que lo quiero con los ojos, que me robe los miedos y los tire a la basura, que me lea, que me escriba, que me exija espacio y me lo dé.
Quiero a alguien, alguien que me diga esto que yo misma ahora siento por mí:
Te quiero aunque te muerdas las uñas,
aunque me tengas alergia,
y aunque tu piel tenga arrugas.
Te quiero aunque me digas mentiras,
aunque te arranques el cabello
y aunque antes de dormir te pongas tantas cremas.
Te quiero a pesar de lo que digas,
a pesar de tus ideas
y a la extraña relación de dependencia que con tu madre llevas.
Te quiero con todo y tus poemas,
con tus cuentos, canciones y dilemas.
Te quiero porque eres tú,
te quiero porque me quieres,
te quiero porque me aceptas.
Te quiero con tu excesiva paranoia,
con tus enfermas preocupaciones
y tu entera inteligencia.
Te quiero a ti y a tus grandes cejas,
a tus aún intocables pechos,
a tus antojables labios y a tus blancas piernas.
Te quiero con pucheros y sonrisas,
con tu claustrofobia
y con tus lágrimas después de las cosquillas.
Te quiero con tus catarsis diarias,
con tus gritos,
con tus batallas.
Te quiero cuando hablas sin pensar,
cuando en silencio hablas
y cuando pensando te callas.
Te quiero mientras me miras,
mientras me lees con la mirada y adivinas lo que pienso
y no lo dices, me besas calmada.
Te quiero cuando estudias tan dedicada,
cuando amas más a tu libreta que a mi mano solitaria.
Te quiero a todas horas,
te quiero de tantas formas
que no me alcanzan las palabras.
Y quiero verte crecer, mirarte así y poder decirte siempre... te quiero.