miércoles, 21 de octubre de 2009

URGE

Nueva desilusión amorosa. Ya extraño eso que se siente cuando llega una canción, extraño extrañar, poner cara de idiota enamorada, el rápido latir del corazón nervioso, la emoción antes de la cita, los besos sin fin visible, adicción a nuevos brazos, decir todo con miradas, entender y que me entiendan sin palabras, sentirme tierna ante los ojos de quien desea protegerme, mensajes cariñosos, llamadas de conferencia... tantas cosas.
Me puse a pensar que tengo una vajilla para 6 personas que no me visitan; tengo una cama matrimonial que solo se destiende a la mitad, una caja de harina para hot cakes en el desayuno y un clóset medio desnudo.
Estoy aprendiendo a cocinar y a limpiar tanto que a veces me sorprendo siendo toda una ama de casa.
Me falta quien se siente a comer conmigo cuando inconscientemente preparo dos porciones, alguien que me abrace y me ayude a destender la otra parte de la cama y en ella quiera el desayuno, alguien que le robe al clóset su vacío, que me ayude a cargar el garrafón, que componga la llave del agua, que mueva el refri cuando estoy limpiando, que me acompañe al súper, alguien que se ría, me bese y seque mis lágrimas cuando lloro en el cine, que bese mis dedos cada vez que los corto mientras pelo alguna verdura o pico la carne, que me quiera a pesar del extraño sonido de mis estornudos y la sonora carcajada de mi alegría, que me apriete más la mano cada vez que tropiezo, que baile conmigo, que me haga decirle que lo quiero con los ojos, que me robe los miedos y los tire a la basura, que me lea, que me escriba, que me exija espacio y me lo dé.
Quiero a alguien, alguien que me diga esto que yo misma ahora siento por mí:
Te quiero aunque te muerdas las uñas,
aunque me tengas alergia,
y aunque tu piel tenga arrugas.
Te quiero aunque me digas mentiras,
aunque te arranques el cabello
y aunque antes de dormir te pongas tantas cremas.
Te quiero a pesar de lo que digas,
a pesar de tus ideas
y a la extraña relación de dependencia que con tu madre llevas.
Te quiero con todo y tus poemas,
con tus cuentos, canciones y dilemas.
Te quiero porque eres tú,
te quiero porque me quieres,
te quiero porque me aceptas.
Te quiero con tu excesiva paranoia,
con tus enfermas preocupaciones
y tu entera inteligencia.
Te quiero a ti y a tus grandes cejas,
a tus aún intocables pechos,
a tus antojables labios y a tus blancas piernas.
Te quiero con pucheros y sonrisas,
con tu claustrofobia
y con tus lágrimas después de las cosquillas.
Te quiero con tus catarsis diarias,
con tus gritos,
con tus batallas.
Te quiero cuando hablas sin pensar,
cuando en silencio hablas
y cuando pensando te callas.
Te quiero mientras me miras,
mientras me lees con la mirada y adivinas lo que pienso
y no lo dices, me besas calmada.
Te quiero cuando estudias tan dedicada,
cuando amas más a tu libreta que a mi mano solitaria.
Te quiero a todas horas,
te quiero de tantas formas
que no me alcanzan las palabras.
Y quiero verte crecer, mirarte así y poder decirte siempre... te quiero.
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